La Isla de León nace en el s. XVIII gracias a comerciantes que invierten en ella sus ganancias del comercio con Indias y a la centralización en su término de las modernas instalaciones de la Armada, tanto por su privilegiada situación geográfica como por sus tradicionales actividades de reparación y aprovisionamiento de navíos.
Estos motivos hacen que este municipio, adquiera una especial relevancia en históricos sucesos europeos como los vividos en el s. XIX, caso de la batalla de Trafalgar, destacando en este sentido la labor desarrollada por el Arsenal de la Carraca tal y como recogen las Actas Capitulares del 10 de octubre de 1805, ayudando al General Gravina en la preparación de la batalla contra las naves inglesas.
Desde el asentamiento en nuestra ciudad de los distintos establecimientos militares, la historia de la localidad y de la Marina ha ido íntimamente ligada, hasta el punto de compartir patronazgo.
Por todo ello la ciudad cuenta edificios singulares y de gran belleza e importancia que se presentan como las páginas de un libro de historia para contarnos su protagonismo en determinados momentos de nuestro pasado y presente:
POBLACIÓN MILITAR DE SAN CARLOS
La Real Población de San Carlos surge a finales del s. XVIII ante la necesidad de aglutinar los efectivos militares en el menor espacio posible. El ambicioso proyecto primitivo de Francisco Sabatini, se vio reducido por motivos de índole económica principalmente.
De este modo, en la Nueva Población de San Carlos se impone el estilo de la Corte, el neoclásico, alcanzando en ella sus más altas y espectaculares cotas.
PANTEÓN DE MARINES ILUSTRES
Magnífico monumento neoclásico de piedra ostionera que, ideado en un principio como Iglesia Parroquial de la Nueva Población de San Carlos, se inició en 1786 pero no se acabó hasta 1854 por los importantes sucesos históricos acaecidos. En su interior todos los marinos ilustres tienen su sitio, e incluso aquellos que quedaron en el anonimato tienen dedicada una lápida simbólica. Así pues, pueden destacarse entre los mausoleos más significativos los dedicados a Cecilio Pujazón y a José Lazaga y Ruiz, obra del escultor M. García González; el conjunto arquitectónico para la tumba de Francio Armero y Fernández de Peñaranda, realizado por Antonio Ruiz de Salas; el mausoleo de Víctor Concas y el erigido en honor de los soldados y clases de la marina.
En este emplazamiento se escribo, por lo tanto, la historia de la Armada y, por extensión, la de España e Iberoamérica desde el s. XVIII hasta nuestros días.
ESCUELA DE SUBOFICIALES. MUSEO NAVAL DE SAN FERNANDO
Excepcional edificio neoclásico que constituye hoy la construcción principal de la Escuela de Suboficiales de la Armada, y que fue terminado en 1798. De esta forma, el Museo Naval de San Fernando, inaugurado en 1992 y visitado por SS.MM. los Reyes de España en 1994. es el Museo periférico del Museo Naval de Madrid.
El museo está orientado fundamentalmente a temas navales, de manera que sus fondos proceden en gran parte de las dependencias de la zona, del Museo Naval de Madrid y de colecciones particulares. También de la valiosa colección depositada por la Asociación de Amigos de los Museos de Marina vinculada al mismo.
De sus fondos pueden destacarse los modelos de barcos de distintas épocas y tamaños, láminas, grabados, uniformes, objetos de la Escuela de Suboficiales, del Arsenal de La Carraca, banderas, metopas, fotografías, condecoraciones....
ARSENAL DE LA CARRACA
La existencia del Real Carenero supuso un antecedente fundamental a la h ora de concebir la edificación de este enclave industrial del s. XVIII. De este modo, las funciones de reparación que ejercía aquel recinto, fueron trasladadas y ampliadas con la creación del nuevo Arsenal de La Carraca.
Los planos iniciales del recinto datan de 1720, siendo su distribución muy orgánica y funcional. Años después se construyó la portada principal del muelle, los diques de carenar en seco, el Cuartel de Batallones, el Penal de las Cuatro Torres... hasta que ya a finales del s. XVIII se culminaron las demás construcciones, es decir, la Portada del Almacén General, la Nueva Iglesia y la Puerta de Tierra, todas ellas dentro de la más pura línea neoclásica.
CAPITANÍA GENERAL
Las dos primeras entidades de marina que se trasladaron a la Isla de León fueron la Academia de Guardias Marinas y la Comandancia General del Departamento. Esta última quedó instalada en el número 185 de la calle Real, ocupada por una magnífica vivienda burguesa de influjo barroco, donde residió hasta 1769.
Así pues la ubicación actual de este edificio data de la segunda mitad del siglo XVIII aunque su fisonomía actual es el resultado de diversas reformas. Entre ellas destaca la efectuada en 1917 por Vicente Sánchez de Cerquero, ingeniero de fragata, en la que prácticamente fue reedificado. Luego fue ampliado con terrenos anexos, experimentado nuevas reformas y adquiriendo la fachada su aspecto actual.
IGLESIA DE SAN FRANCISCO
La edificación religiosa que conocemos hoy fue construida a finales del s. XIX por la marina ante la necesidad de tener parroquia propia, reformándose en 1966. En este templo encontramos la colección victoriana más interesante de la ciudad: tres grandes lienzos realizados por Mariano Salvador Maella, pintor de cámara de S.M. Carlos III y director de las Bellas Artes de San Fernando, al que le fueron encargadas por el Marqués de Ureña.
REAL INSTITUTO Y OBSERVATORIO DE LA ARMADA
Este centro científico y técnico presenta un conjunto de singularidades que lo convierten en un punto de referencia, a nivel nacional e internacional, en casi todos los campos en los que opera. Siempre ha estado unido a la Enseñanza Superior desde su fundación como “Academia de Guardias Marinas” hasta la actualidad como “Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Físico-Matemáticas”.
La Institución, fundada en 1753 por Jorge Juan, ha sido pionera en España en la totalidad, prácticamente, de sus principales tareas, generando un banco de datos a lo largo de sus 246 años de vigencia que conforma un patrimonio fundamental.
Su biblioteca, gracias a la conjunción de enseñanza, práctica e investigación, ha ido creciendo en importancia, colaborando en ello el esfuerzo de Jorge Juan y de tofiño, por aumentar y consolidad sus fondos. Así, los cuatro incunables que alberga la biblioteca son de gran valor por su antigüedad y por los peculiares contados que aportan en materia astronómica. |